Algunas de las vacas más comunes
Las vacas vienen en varias categorías.
A continuación quiero compartir algunas de las vacas más comunes que he encontrado.
No las escribo aquí para que las adoptes, sino para que identifiques las tuyas y te deshagas de ellas.
Vacas “justificadoras de la mediocridad”:
- Yo estoy bien... Hay otros en peores circunstancias.
- Odio mi trabajo, pero hay que dar gracias que por lo menos lo tengo.
- No tendré el mejor matrimonio del mundo, pero por lo menos no estamos peleando todos los días.
- No tendremos mucho, pero al menos no nos falta la comida.
- Apenas pasé el curso, pero por lo menos no lo perdí.
- Quizás es hora de aceptar que no soy tan inteligente como los demás.
Las vacas de “la culpa no es mía”:
- Para la poca educación que tuve no me ha ido tan mal. Lástima que mis padres no hubiesen tenido más visión.
- Si mis padres no se hubiesen divorciado, quizás me hubiese ido mejor.
- Así era mi madre, lo mío es genético.
- Mi problema es que mi esposo no me apoya.
- Mi problema es que mi esposa es muy negativa.
- Es que en este país no hay apoyo para el empresario.
- Yo tengo buenas intenciones pero con esta economía pues... ni modos.
- Lo que sucede es que no tuve profesores que me motivaran a salir adelante.
Las vacas de las falsas creencias:
- Como mi papá era alcohólico, con seguridad para allá voy yo.
- Pues yo no he querido tener mucho dinero porque el dinero corrompe.
- Entre más tiene uno, más esclavo es de lo que tiene.
- Los ricos son infelices y entre más tienen, menos contentos están con lo que tienen.
Las vacas que buscan excusar lo inexcusable:
- Es que no me queda ni un minuto libre.
- Quisiera leer más, pero no tengo tiempo.
- Lo que pasa es que a las mujeres nos toca el doble de difícil que a los hombres.
- Es que no quiero empezar hasta no estar absolutamente seguro.
- Es que no quiero empezar hasta que no sepa cómo hacerlo perfectamente.
Las vacas de la impotencia:
- Lo que sucede es que yo nunca he sido bueno para eso.
- Es que el éxito no es para todo el mundo.
- Lamentablemente lo mío es genético.
- No hay nada que yo pueda hacer.
- Lo que uno no aprende de pequeño es muy difícil quererlo aprender de grande.
- Mi problema es que soy muy tímida.
- Creo que esto es de familia ya que mi madre también era así.
Las vacas filosofales:
- No he actuado, porque yo soy de los que cree que si vamos a hacer algo, o lo hacemos bien o no lo hacemos... y en este momento no creo poderlo hacer tan bien como quisiera.
- Si Dios quiere que triunfe, Él me mostrará el camino. Hay que esperar con paciencia. ¿Qué se puede hacer?
- Unos nacieron con buena estrella y otros nacimos estrellados.
Las vacas del autoengaño:
- El día en que decida que quiero dejar de fumar, lo dejo sin ningún problema. Lo que pasa es que no he querido.
- No es que a mí me guste dejar todo para el último minuto, lo que sucede es que yo trabajo mejor bajo presión.
- Lo importante no es ganar sino haber tomado parte en el juego. (¡Que vaca!)
¿Cual es tu vaca?
Extraído de: La Vaca: Una Metáfora sobre como vencer el conformismo y la mediocridad

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