jueves, 27 de septiembre de 2007

SECRETOS PARA TRIUNFAR

Paga la colegiatura a la vida esforzándote día a día en lograr tu plenitud

Cuando entrevisté a Gaby Brimmer, la experiencia que me trasmitió fue impactante: ella nació con parálisis cerebral y con un solo medio de comunicación, su dedo del pie derecho, logró concluir una carrera universitaria y es autora de varios libros extraordinarios.

Sus limitaciones físicas no lograron jamás limitar su espíritu e inteligencia. Los seres humanos tenemos que aprender a ser libres, aun cuando vivimos en países democráticos muchos se encuentran esclavizados en sus temores, miedos y rencores. Si tenemos alguna limitación física o no nos gusta nuestro color de piel o nos disgustan las dimensiones de nuestras orejas, no nos queda más que aceptarlas y hacerlas a un lado. A Sócrates no lo limitó su fealdad física para ser uno de los pilares de la cultura griega, la cual veneraba a la belleza en todas sus manifestaciones.
Destino es aquello sobre lo cual no ejercemos ningún control, por ejemplo, el tiempo en que nos tocó nacer, la circunstancia económica de la familia, los padres que nos gestaron, el cuerpo que tenemos, el país donde nacimos, etcétera, así como la desgracia que nos alcanza por un sismo, un maremoto, etcétera, o la fortuna que inesperadamente nos sorprende, el destino nadie lo puede predecir. En cambio, el porvenir sí lo podemos inventar. "La siembra de hoy será la cosecha del mañana." El destino hay que comprenderlo, aceptarlo y si es adverso perdonarlo y el futuro hay que inventarlo a través de nuestro esfuerzo y dedicación.
Los triunfadores han aprendido a liberar todo su potencial ejerciendo una de las expresiones más sublimes del amor que es "perdonar"; no se dan el lujo más costoso del ser humano que es el odio, que nos atrapa y autodestruye.
El ser humano no es víctima de las circunstancias, nosotros creamos las circunstancias adversas o positivas, así por ejemplo, "cada quien tiene no lo que se merece, sino lo que le es semejante". Si usted es negativo se verá atraído por otras personas igualmente negativas, si usted es optimista se verá rodeado de seres semejantes: "Dios los hace y ellos se juntan"; si usted no está de acuerdo con su mundo actual, su trabajo, su círculo de amigos, etcétera. Animo, póngase en marcha, cambie usted y cambiará su mundo, cree las circunstancias en las que desea vivir, póngase a trabajar arduamente para construir lo que desea lograr, rodéese del tipo de gente que tenga las mismas inquietudes y láncese a fondo día a día para ser lo que desea ser.
No pierda un instante de su vida para lograr edificar su propio porvenir, recuerde que es más grave perder el tiempo que el dinero, pues de este último siempre existe la posibilidad de volverlo a producir, en cambio, el tiempo nunca volverá. A los jóvenes les parece que siempre tienen mucho tiempo por delante y no les preocupa mucho perderlo, a diferencia de los ancianos a los que su sabiduría les ha hecho comprender que el tiempo más valioso es cuando se es joven, cuando se envejece significa que el tiempo ya acabó y está próximo irremediablemente a terminar. En la juventud se nos da el vigor, el entusiasmo y la audacia de utilizar nuestro tiempo para llegar al final plenamente realizados y triunfantes; aun cuando nunca es tarde para cambiar, para renovarse, para volver a nacer, es de vital importancia vivir hoy el compromiso del cambio para que hoy sea el primer día del resto de nuestra vida sin importar la edad que ahora tengamos, lo fundamental es vivir intensamente cada instante de nuestro existir a partir de este momento.

Miguel Ángel Cornejo

Fuente: Enciclopedia de la Excelencia
Estrategias para Triunfar
Tomo III, pag. 1213